1. Los ciudadanos se convirtieron en periodistas 

Antes de inventos sociales como Facebook o Twitter los ciudadanos tenían poca o nula incidencia en el mercado de opinión dominado por los sistemas cerrados de prensa, radio y televisión. Pero ahora ellos, a través de las redes sociales, distribuyen a tiempo real y masivamente información confidencial de empresas y gobiernos.

 

2. La sociedad es el nuevo actor de poder en el mundo de las marcas

Tuiteros, Blogueros, Youtubers, entre otros, son los nuevos dueños de las marcas, tienen el poder de renombrarlas, redefinirlas y distribuir imagenes alternas e información confidencial de empresas y gobiernos, a través de sus redes compuestas por cientos, miles o millones de seguidores.

 

3. La sociedad civil supervaloró los activos sociales y ambientales 

Los ciudadanos informan en la red sobre el respeto o no de los derechos humanos, ambientales, laborales y denuncia los actos de corrupción. En consecuencia, la sociedad civil disparó el valor de los intangibles sociales, ambientales y económicos de las marcas. 

Bajo las nuevas condiciones, el branding estándar, basado en ocultar, hoy no funciona más. Pues sus soluciones son reveladas por los ciudadanos en la red como falsas o engañosas.